Brisa

viernes, 6 de julio de 2007

|
Desde siempre me llamó la atención el mundo de los caballos y hace ya mucho tiempo que tenía pensado aprender a montar. Así que esta semana, concretamente ayer jueves, he comenzado un curso de iniciación a la hípica.
Y tengo que decir que ya esta primera clase ha superado con creces todas mis espectativas. Bueno, teniedo en cuenta que me gustan los animales, el deporte al aire libre, pues creo que no podía ser de otra manera.
Desde el primer momento, cuandos lo ves ensillados y te observan con esos grandes ojos, te das cuenta de la energía que desbordan estos animales, de su elegancia. Entonces sacan una preciosa yegua entre gris y blanca de uno de los box y me la presetan, Brisa, creo que es un cruce, no tan alta como otras de raza española que hay en el grupo. Pero a mi me parece un animal magnífico, creo que haremos buenas migas.
Aprender a coger las riendas, a frenar, a trotar, a ponerse de pie... ya voy a lomos de Brisa. Pero esto no es lo más importante, lo mejor sin duda es esa conexión que logras con un ser vivo, que reacciona a la mínima ante cualquier movimiento tuyo, que se da cuenta de todo (de tu inexperiencia, claro).
Al principio es algo extraño, algo parecido a montar en bicicleta o en moto pero más alto y, además, en este caso el "vehículo" tiene vida propia. Pero, poco a poco, el aprendiz de jinete y el animal nos vamos compenetrando, ella disculpa mis errores de inexperto y yo se lo agradezco con caricias a los lados de sus largas crines.
Así, alternando un poco el trote un poco el paso se esfuman en un santiamén los tres cuartos de hora de la primera clase. Me despido de Brisa y espero con impaciencia que llegue el próximo Martes para volver a vernos. Y me doy cuenta de que he comprobado lo que ya intuía, de verdad me gustan los caballos.

1 comentario/s, ¡gracias por dejar el tuyo! :

Publicar un comentario